Desde los 18 años he soñado con viajar a India, con 22 se despertó en mí la curiosidad de conocer Tailandia, y a los 23 se me pasó por la cabeza la locura de emprender un viaje sin billete de vuelta por el sudeste asiático y la India.

Al principio lo veía sólo como un sueño, porque me parecía casi imposible poder ahorrar y echarle el valor suficiente para dejarlo todo y hacer lo que estaba planeando. Además hace unos meses lo veía todo negro porque la suerte no estaba de mi lado, pero sentía que no tenía que tirar la toalla y que si de verdad quería hacer este sueño realidad, tenía que ir a por todas y mantenerme siempre positiva y con ilusión para así conseguir lo que tanto deseaba. Día tras día buscaba la manera de hacer este sueño realidad y justo un día antes de cumplir los 24 años recibí el mejor regalo que me podían haber hecho. ¡Un trabajo! Ese día me sentía la mujer más feliz del mundo porque sabía que ese era mi pasaporte para emprender la aventura con la que tanto soñaba y 6 meses después me encuentro en el avión rumbo a Bangkok.

Ahora mismo siento dentro de mí un cúmulo de emociones: felicidad, nervios, miedo y al mismo tiempo nostalgia porque dejé a mi familia y mis amigxs y sé que los voy a echar mucho de menos, pero como dice una de mis frase favoritas “Que tus sueños sean más grandes que tus miedos” y los míos lo son.

A pesar de sentir miedo por lo desconocido y por salir de mi zona de confort por un largo periodo de tiempo no quería que esto me impidiera hacer lo que realmente me gusta que es viajar y poco a poco ir conociendo más lugares de este maravilloso planeta.

Desde muy pequeñita me ha encantado viajar pero siempre han sido viajes cortos con la familia o lxs amigxs y quería que este viaje fuera diferente. Tenía claro que quería que este viaje fuese sin billete de vuelta para poder viajar sin prisas, dejando que todo fluya y haciendo lo que realmente me apetezca en cada momento. Quiero vivir los días como si del último se tratara y aprender mucho en el camino.

Mucha gente me pregunta: ¿Porque un viaje tan largo? ¿No te vas a cansar de viajar tanto tiempo? Y la respuesta es muy sencilla. ¡No!, porque para mí viajar es una forma de vida, es un aprendizaje constante, es saber vivir con menos, es saber valorar más lo que tenemos, es conocerme mejor a mí misma, es superar mis miedos, es conocer otras culturas, es conocer personas maravillosas de otros lugares del mundo, es experimentar nuevos sabores, es sentirme libre, es hacer lo que más me gusta en este mundo y lo más importante es ser feliz por poder hacer mi sueño realidad.

Cuando era una adolescente y viajaba con mi familia y amigxs no tenía este concepto de viajar, lo veía solo como ir de vacaciones a pasarlo bien, pero con el paso de los años y después de algunos viajes y de una gran experiencia como voluntaria en Marruecos he aprendido que viajar no es hacer turismo. ¡Viajar significa mucho más!

Hace unos años me fui sola de voluntaria y algo cambió dentro de mí. En ese viaje perdí el miedo a viajar sola, abrí los ojos y me di cuenta de la realidad que se vivía en ese país y que a pesar de los problemas que tenían no les faltaba una linda sonrisa en la cara cada día. Después de ese viaje se despertó en mí aún más la curiosidad de viajar alrededor del mundo y conocer de primera mano cómo viven las personas en cada país, a que se dedican, como es su cultura y aprender de ellxs todo lo que pueda y ayudar en lo que esté en mis manos aunque sea con un pequeño gesto.

Si tú también sueñas con emprender un largo viaje y recorrer el mundo. ¡No dejes de soñar!, porque creer es crear y querer es poder. No te conformes con mirar el mundo desde tu ventana. ¡Sal ahí fuera y descúbrelo tu misma!

Llevo años soñando con ir a Asia y seguir descubriendo nuevas culturas e increíbles lugares que nos ha regalado la madre naturaleza y por fin lo que era un sueño pasó a hacerse realidad.

¿Me acompañas en mi nueva aventura?

Te invito a que sigas mis pasos nómadas en mi perfil.

Saludos a todas las almas nómadas de este bonito planeta.