Cuenta la leyenda

Una joven doncella llamada Huacay China se enamoró de un joven guerrero, pero después de casarse, el guerrero tuvo que ir a la guerra y murió. Tras enterarse de la noticia, Huacay China se impregnó de tristeza y fue a llorar al campo de girasoles donde se habían visto por primera vez. La joven Huacay China lloró día tras día, hasta que las lágrimas de su llanto formaron una pequeña laguna. Un día, cuando ya oscurecía, un joven guerrero pasó por la laguna y vio a la joven Huacay China, al darse cuenta de que la observaban empezó a correr. Cuando el guerrero ya la iba a alcanzar ella se lanzó a la laguna. Espero durante horas hasta que el guerrero se fuera y cuando salió, se dio cuenta que ya no tenía piernas, era una hermosa sirena, dándole así el nombre a la laguna. La leyenda dice que cada noche de luna nueva, la joven sale de la laguna para llorar por su amado. 

El nombre le viene de Huacca (llorar) y la expresión China (mujer). Es decir, etimológicamente significaría “mujer que llora”.

La laguna Huacachina es un oasis que está ubicado a 5 kilómetros de la ciudad peruana de Ica. A Ica se llega en tan sólo 4 horas por la carretera Panamericana, bordeando el Pacífico. Suele formar parte de las visitas a Nazca y Paracas debido a su cercanía. 

Huacachina tiene una extensión de 100×60 metros de ancho, y a su alrededor hay diversos alojamientos, bares y agencias de ocio. Entre las actividades más populares se encuentran los boogies (areneros) con los que harás excursiones de 1 o 2 horas (si es por la tarde, verás atardecer en el desierto) , el sandboard (surfeando la arena del desierto), los paseos en barco por la laguna o las visitas a las bodegas de Pisco (donde se fabrica el pisco peruano, que es un aguardiente de uvas).

Atardeciendo en el desierto