Somos muchas las viajeras que, cada vez más, nos preocupamos por los impactos negativos que pueden ocasionar nuestros viajes. Y es que, ¿cómo podemos minimizar nuestro impacto sin dejar de viajar? O, ¿cómo podemos dejar un impacto positivo en nuestra comunidad de acogida?

Por eso, lo más importante es estar bien informada y saber la repercusión que traerá consigo tu acción. ¿Quieres dejar una huella positiva o minimizar la negativa?

Una pequeña acción o gesto puede cambiar las cosas, tanto para bien como para mal.

A continuación te doy unos cuantos consejos que harán que tus viajes sean mucho más responsables, aunque muchos de ellos se pueden aplicar en nuestro día a día también.

Adelante, el cambio empieza dando un primer paso, ¡por pequeño que sea!

Respeta la cultura

Recuerda en todo momento que tú eres la invitada y que estás de paso, hay países con tradiciones muy distintas a las nuestras, ni mejores, ni peores, diferentes. Respetar las costumbres, la religión, y en definitiva, la cultura, es fundamental. Aprende más sobre tu sociedad de acogida para así comprenderla y evitar situaciones que puedan resultar ofensivas.

Por ejemplo, cuando viajes a destinos de religión musulmana, adecuar nuestra manera de vestir es un gesto de respeto admirable. No hace falta que te cubras el pelo, tan solo cubriendo tus hombros y tapando tus rodillas evitarás incomodar o sentirte incómoda. Un pañuelo te será de mucha utilidad. ¡Adaptémonos!

Conoce y respeta la cultura de tu comunidad de acogida

Contribuye a la economía local

¡Que tu dinero se quede en la comunidad que visitas! Ayudando así al desarrollo local y a una mayor redistribución de los beneficios entre la comunidad.

Elegir alojamientos regentados por locales, comer en los mercados o comprar productos hechos en la región contribuirá al desarrollo de su economía y favorecerá a los más necesitados, la población local.

Asegúrate de que estos productos o servicios no impliquen la explotación infantil o de cualquier otro tipo, y que se realicen en condiciones laborales dignas.

Consumiendo en un mercado local de Indonesia

No apoyes la explotación infantil

Un gesto tan común para muchos turistas como el de dar limosna a los niños es un buen motivo para que familias pobres exploten a sus hijos. Suena heavy, sí, pero es la pura realidad.

Te cuento, esos niños llevan dinero fácil y rápido a sus casas, y para muchos de los padres o mafias es la razón suficiente para que sigan trabajando en la calle, pidiendo, en vez de ir a la escuela, que es donde deberían estar. Si fomentas este tipo de actividades, en vez de ayudar, les estás quitando la oportunidad de recibir una educación. No elijas tú por ellos.

Niño vendiendo postales en Camboya

Déjalo todo como te lo encontraste

Puede ser muy tentador llevarte un botecito de arena de una playa paradisíaca, una piedrecita de una pirámide en Egipto, o un souvenir de una especie en vías de extinción… Y podría seguir con una infinidad de ejemplos más…

Pero, a parte de que algunas de estas malas prácticas están totalmente prohibidas, ¿te imaginas que todas las viajeras hicieran lo mismo? No quedarían playas de ensueño, ni yacimiento arqueológico en pie, ni animales exóticos en libertad…  Así que sientete afortunada de poder ver y contemplar todo lo que nos ofrece la madre tierra, y contribuye a su conservación para que las generaciones futuras lo puedan disfrutar de la misma forma que lo haces tú.

Respeta el entorno

No fomentes el maltrato animal

Otro de los muchos impactos negativos que sí debemos evitar es el maltrato animal. Elefantes, camellos, tigres, caballos, delfines, monos, burros, cocodrilos, y un infinito etcétera de animales malviven explotados en condiciones precarias para el divertimento turístico.

Un paseo en calesa con caballos desnutridos, una fotografía con un tigre drogado, una vuelta en un camello malherido, son acciones que sí están en nuestras manos elegir. Infórmate en FAADA sobre el turismo responsable con animales y ¡no seas cómplice!

Usar tus propios pies para andar, alquilar una bicicleta o coger el transporte público evitará mucho sufrimiento.

Un paseo, una vida de esclavitud. ¡No seas cómplice!

Fotografía con ética

Seguro que no te gusta que un extraño te tome fotografías, ¿y a tus hijos? Por la misma regla de tres, seguro que a otras personas tampoco les agrada, por muy características o curiosas que te puedan parecer a tí.

Las personas no forman parte del paisaje. Pídeles permiso antes de disparar tu cámara y asegúrate de que estén de acuerdo en aparecer. La dignidad y la intimidad de las personas están muy por encima de conseguir una buena foto. Respétalas.

“Prohibido fotografiar a las personas. Esto no es un zoo”

Compensa las emisiones de CO2

Hay impactos que, aunque queramos evitar, resultan casi imposibles en un viaje, como el de apretar el botón, ya sea comprando un vuelo de avión, billete de bus, tren… Un momento de subidón que convertiremos en orgásmico si compensamos la huella de carbono que emitiremos en él.

Muchas compañías de transporte de pasajeros ofrecen ya la posibilidad de compensar las emisiones de CO2 con donaciones económicas destinadas a paliar este tipo de impacto negativo.

Si la compañía que elegiste no te brinda la oportunidad, existe la posibilidad de hacerlo a través de ONG’s, como CeroCo2, donde tu misma calculas la emisión de CO2 de tu viaje para destinar la donación a proyectos medioambientales sostenibles que tú misma puedes elegir.

¡Démosle una mejor vida a nuestro planeta!

Usa tu propia energía

Como ves, no es nada difícil ser una GRAN VIAJERA RESPONSABLE, ¡todas te lo agradeceremos!