Escrito por: Sonsoles Lozano.

Desde que apareció internet y los blogs de viajes, no paran de aparecer posts sobre las propiedades, beneficios y lo guay, bacán, chévere, re-bueno, chido, padre y cachimbón que es colgarse una mochila y lanzarse al camino a viajar a descubrir el mundo como un viajero. O como dice Silvio: ”Soltar todo y largarse, qué maravilla. Atesorando sólo huesos nutrientes, y lanzarse al camino pisando arcilla, camino a las estrellas resplandecientes.”

En un fiordo cualquiera.

En un fiordo cualquiera.

Tengo 37 años, soy mujer y llevo viajando desde que tengo uso de razón, en mi imaginación y en la vida real. Nunca leí ni un solo artículo de este tipo para saber que dentro de mí latían esas ansias de conocimiento, curiosidad y libertad -llámenlo grandeza si quieren- que me llevó a ponerme una mochila a la espalda para no descolgarla casi nunca. Mis ganas, y hacer caso a mi intuición fue más puro y valioso que todas las razones para viajar que nadie pudiese darme. No necesité esa motivación externa para hacerlo: lo hice y punto.

A veces, me he preguntado… ¿qué me dieron de fumar de pequeña?

A veces, me he preguntado… ¿qué me dieron de fumar de pequeña?

Y si la hubiese necesitado, hubiera estado realmente jodida. Cuando yo empecé a gestar mi salto “fuera de la pecera” no existía internet, ni Anikos Villalbas, ni Danis Tirados, ni tantos y tantos otros gurús de los viajes, apasionados por transmitir sus conocimientos y experiencias, tal como hacemos todos los que abrimos un blog de viajes. Simplemente no había apoyos, ni normalización de esta “actividad”, ni grupos de facebook donde pudieses preguntar: -” Oye, ¿quién se viene conmigo? – ¿Algún sofá donde dormir en Cusco? – Estoy por salir sola de viaje, deseenme suerte”.  Ni compañías de vuelos baratos, ni airbnb, ni couchsurfing, ni workaway, ni nada de eso. Tampoco consejos sobre cómo ahorrar para tus viajes, durante tus viajes y después del viaje, ni vídeos motivacionales para lidiar con tus padres cuando te llamaban loca por no seguir las líneas que la rigidez social de un sitio pequeño, como del que yo vengo, imponían.

Sin nada de eso, llegué a lugares como…

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Machu Pichu

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Paracas

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Convivencia con indios Gunas. Me llamaban Sia sepú (la sobrina blanca).

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Piscina caliente a 66ºN

Ya me costaba encontrar allí libros y revistas especializadas de música, cine y cultura… cuanto más, ni imaginar, información y motivación para mujeres que quieren ser independientes y lanzarse a conocer el planeta donde vivimos.  Con el paso de los años, me encanta la transformación; como digo, durante muchos años fui “la loca”, la “oveja negra” de la familia; hoy en día soy “la que mejor se lo ha montado”, palabras textuales.

No voy a esconder que me produce un cierto regodeo confirmar que mi intuición sobre la vida lleva un camino certero.

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En Cusco siempre es el día del orgullo.

Me pregunto si esta normalización se debe a internet y a esa cantidad de artículos que nombro, lo que ha hecho pensar que igual la locura no es tal, o a que en ese pequeño mundo donde nací llamado Algeciras (yo lo llamo “el poblado”) ya no le quedan argumentos para rebatirme y, aunque es algo que nunca van a aceptar, tienen envidia de esta locura. Yo los sigo animando a dar el salto, a romper esa trampa invisible que la cotidianeidad teje alrededor de las personas, envolviéndolos sin que se den cuenta y llevándolos a la muerte en vida. Definitivamente el mundo sería un lugar mejor, porque los que sólo hacen que quejarse y gritar contra el prójimo, se encontrarían a ellos mismos, o como dice Dani Tirado: ”viajar te permite encontrarte, o más bien reencontrarte con ese tú que antes no conocías”. Y eso, amig@, es de las mayores riquezas y satisfacciones que un ser humano pueda tener. Te vuelve indestructible.

Me preocupa que entre tanta cantidad de listas, consejos e indicaciones, se pierda la capacidad de intuir, de escucharnos en silencio, de hablar con nuestros más íntimos secretos, de nadar en el limbo de la NO información. Basta de leer post sobre viajar… ¡Coge la mochila y viaja!

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La mochila, la mula y lo que haga falta… ¡pero viaja!

No voy de la más valiente del mundo, pero amig@s, viniendo de un pueblo, siendo mujer, hace no más de 20 años dar el salto como mochilera solitaria (en muchas ocasiones) no era cosa fácil… en absoluto, había que tener valor y determinación, una dosis extra de lo que se necesita hoy en día. Mi menor temor fue sobre los peligros o temores por viajar sola, ni me los planteé, y… ¿saben qué? nunca me pasó nada realmente malo ni peligroso en todos estos años de camino. A quien siga siendo dramátic@ e imaginando el mundo como un lugar de terrores, tan sólo un consejo: ¡Apaga la pu** tele!

Me fuí a estudiar mi carrera y no paré de coger todos los Erasmus habidos y por haber en aquellos tiempos.  En cada una de las vacaciones, que siempre yo estiraba el doble de tiempo, me recorrí toda Europa. Empecé a tener serios problemas por no querer asistir a las cenas de navidad…

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Antes del concepto selfie y palo. En París.

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En Godafoss

Más tarde llegaron los saltos a otros continentes, a veces con la excusa de trabajar (aún no existían oportunidades de financiar tus viajes trabajando online), para dotar la cosa de una cierta seriedad, porque claro, si has terminado ya la carrera… “¿Qué haces que no buscas un trabajo y te asientas?”. Pero lo cierto es que la sola idea de un puesto fijo, una rutina atada a un horario y a un superior, es algo que siempre me ha asfixiado hasta decir basta, siempre lo tuve claro… no, not, nee, nein!

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El agua, el tiempo y el universo están en continuo movimiento. Y esa es la única verdad a la que estoy dispuesta a rendir pleitesía.

Hoy en día trabajo de algo completamente diferente a lo que estudié, soy guía de turismo freelance, y con ese trabajo he recorrido Berlín de cabo a rabo los últimos 5 años. Hoy en día escribo este post desde Reykjavyk donde llevo guiando y viajando 6 meses por toda Islandia. Ser viajera y estar en contacto con otros viajeros, poder controlar mi calendario, mantener permanentemente abierto el chorrazo de la curiosidad, seguir estudiando, investigando, empatizando y en movimiento constante, es una suerte superlativa. Me encanta mi trabajo principal. También trabajo como redactora, hago fotografías, y pienso seguir  aprovechándome de todas las oportunidades que ofrece ser “digital nómada”. Y cuando reúno un montoncito de billetes, lo único en que pienso es en el próximo destino.

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Guía en Berlín.

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Guía en Islandia.

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Berlin con Son Tours.

De una gran parte de mis primeros viajes sólo conservo un puñado de fotografías, porque no existía esta locura “instagramera, facebookera, twitera” y el ansia de tener que documentar absolutamente todo, como si la memoria y las sensaciones no fuesen suficientes para convencer a nadie. Como si se tratase de convencer a alguien.

De hecho estaba en un plano más artístico, no obstante estudié Comunicación audiovisual, con especial énfasis en la fotografía, así por ejemplo no salgo yo frente a un monumento pegando un saltito o haciendo la V de victoria cruzada sobre los ojos, no.

A continuación, un autorretrato desnudo que me hice descendiendo el Cerro Campanario en Bariloche. No pensaba lo bien que iba a quedar aquello en instagram o en mi muro de facebook (un desnudo en facebook… ¡oh, qué escándalo!), sino en que aquel hueco del árbol tan hermoso iba a ser perfecto para componer un desnudo. Y ya, ese es mi único documento de mi paso por Bariloche. ¿Debería escribir un post titulado “10 razones para hacerte selfies de desnudo en tus viajes”?

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Desnudo en Cerro Campanario. Argentina.

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Autorretrato en Marruecos. Cable disparador al pie… 5 m.

Mi primer país latinoamericano fue Chile… maravilloso. Allí nos acogió en un sitio que debía ser el final del mundo Rosa, “la dama del poncho rojo”, algún día contaré bien esta historia. Por ahora posteo una de las pocas fotos en las que yo salgo por aquellos tiempos.

Qué sensación esta de rebuscar en la caja de las fotos, porque yo aún tengo caja, y no nube de fotos.

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En algún lugar al sur de Chile con Rosa.

En Egipto haciendo el bobo…

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Con una camiseta pop de Camarón de la Isla… ¡Chúpate ésa Tutankamon!

Y cada vez más y más mochilas en el camino, y de pronto internet, Easyjet, Ryanair, y un universo de posibilidades. A veces me sigue pareciendo ciencia ficción las cosas que pasan y son posibles en este nuevo mundo, y no me puedo sentir más feliz de vivir en esta época que me ha tocado: analógica-digital. Forjé mis deseos en analógico y los desarrollo en la era digital. Una suerte generacional que aún no me creo. Y ahora tengo blog, instagram, una vida enfocada a vivir por y para viajar, por y para viajeros y todo lo que este tiempo reclame, porque todo lo que viene, conviene.

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Super islandesa.

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Boquete Panamá.

Pero no olvido que nunca leí nada, que nunca nadie me apoyó y que nunca nadie me acompañó en ese viaje individual que comencé hace unos 19 años, porque cuando una pasión es verdadera y la intuición certera, una no puede hacer absolutamente nada más que ser una misma.

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En Tarifa, disfrutando de la vida.

El año pasado me tatué por primera vez en mi vida. Siempre tuve claro que el motivo debía ser algo especial y que me representara totalmente, no cualquier cosa. Los viajes y la literatura, son sin duda lo que más me definen. Un cocktel molotov.

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En mi antebrazo derecho una mano agarrando una esfera donde aparece representado, entre líneas cartográficas, el lugar de donde vengo: Algeciras, con Gibraltar a un lado y Marruecos enfrente, separado por el Estrecho de Gibraltar. Tengo una relación de amor-odio con ese sitio, porque si bien es un lugar geográficamente fascinante, mentalmente se me queda muy cortito.
Pero sé que soy como soy porque este lugar es como es. La autoridad motiva la rebeldía, y yo soy rebelde y me moriré siéndolo…¡Gracias a Ger!

En mi antebrazo izquierdo, un fragmento de una frase: ”No importa cuantas sentencias pesen sobre mi espalda, soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma”.

Pues eso… ¡Viajad, viajad, malditos!

ESTE POST ES LA ÚNICA REPRODUCCIÓN DE OTRO BLOG QUE HEMOS PUBLICADO HASTA LA FECHA. PUEDES VER EL ORIGINAL EN EL BLOG DE LA AUTORA EN ESTE ENLACE >> POST ORIGINAL.

Si quieres seguir los pasos a Sonsoles Lozano y conocerla más, puedes visitar su blog en viajadviajadmalditos.com.

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