Escrito por: Lucre Cañete.

No me acuerdo la cantidad de veces que probé combinaciones: de países, pasajes, precios, fechas. Recorrí varios sitios de pasajes RTW (vuelta al mundo), probando diferentes alternativas. Para el este, para el oeste, yendo y viniendo, con una u otra escala.

Salir a dar la vuelta al mundo es algo que hace tiempo me viene resonando. Fede también lo sabe, lleva años escuchándomelo. Una vez, un amigo me dijo: “Dar la vuelta al mundo es una propuesta que un hijo hace a su mamá (y que ella toma como una fantasía del niño); ¡es muy extraño escucharlos al revés!”.

El momento de nuestro viaje siempre lo imaginé para este año. Cuando Fede hubiese terminado el colegio primario, y antes de que empezara el secundario. Sonaba como el momento justo: tomarnos un tiempo para experimentar juntxs distintas culturas, realidades, lugares y gentes, antes de iniciar la nueva etapa escolar. Un tiempo para una escuela diferente, la de los viajes. Con el mundo entero como aula.

 

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“Dar la vuelta al mundo es una propuesta que un hijo hace a su mamá (y que ella toma como una fantasía del niño); ¡es muy extraño escucharlos al revés!”

La fantasía del viaje parecía perfecta. Todo (o casi todo) era color de rosa. Pero cuando el momento estuvo llegando, y todos los obstáculos iban apartándose del camino, me encontré con el obstáculo más grande: yo misma. Aparecieron dudas, miedos e inseguridades. Aparecieron todos juntos, y parecían difíciles de superar. Me llevó un tiempo recuperar la confianza en mí misma. Sabía que en el viaje algunos obstáculos se iban a presentar, y tenía que volver a confiar en que yo podría encontrar la forma de superarlos. Tenía claro que no quería preguntarme en algún futuro “qué hubiera pasado si me hubiera animado”… Quedaba solo un paso, y teníamos que darlo!

 

Posible ruta inicial, aunque ¿quién sabe el siguiente destino?

Posible ruta inicial, aunque ¿quién sabe el siguiente destino?

Tenía claro que no quería preguntarme en algún futuro “qué hubiera pasado si me hubiera animado”… Quedaba solo un paso, y teníamos que darlo!

Tuve días en que me sentía súper segura, y días en que volvían a envolverme las dudas. Hasta que sacamos un pasaje que – de alguna manera – nos “comprometía” con el viaje: ya empezaba a materializarse. El paso estaba dado; la ruta se confirmó hacia el Este, con un vuelo Brasil-España.

La idea era subir por tierra a través de Uruguay y Brasil hasta llegar a Sao Paulo, y desde ahí cruzar el charco. La fecha y el destino dentro de Europa, los decidimos en función al concierto de un rapero que quería ver Fede. Así, él también empezó a implicarse como partícipe en forma directa.

Una consulta médica por el dengue, definió que lo mejor era viajar por la costa, y así empezamos. Preparamos el skate de Fede, las mochilas con poca ropa (y algunos kilos más de los esperados) pero cargadas de ilusiones.

 

En Sevilla, en el concierto de Piter G

En Sevilla, en el concierto de Piter G

Eso fue hace ya dos meses… El tiempo es tan relativo durante un viaje! En un solo día te pasan mil cosas: gentes, historias, kilómetros, emociones. Y entonces el día deja de tener 24 horas, y la semana 7 días. Ya no se mide igual. Es extraño cómo se vuelve tan relativo. Y es que es tanto lo que te pasa todo el tiempo que resulta inmedible por las mismas unidades que miden una rutina…

 

Clases de skate board en Barcelona

Clases de skate en Barcelona

No sé. El tema es que van dos meses. Y si el viaje se terminara hoy, ya habría sido increíble. Mucho aprendido, mucho vivenciado, mucho compartido. Y me quedo sobre todo con lo compartido. Porque mucho de lo aprendido y de lo vivenciado, fue con gente que conocimos en el camino. También claro, conocer lugares fue muy genial; pero sobre todo, conocer maneras diferentes de hacer las cosas, meternos dentro de casas y vidas y culturas y rutinas y formas de ver cada realidad.

Va todo tan lindo, que dan ganas de más. De cruzar más fronteras, y encontrar nuevas realidades. De ir por todo lo que nos espera, sin olvidarnos de seguir disfrutando el presente. Porque cada paso está siendo gigante, y a cada paso estamos sumando enormes aprendizajes.

Estamos todavía en España. La idea en los próximos meses es Marruecos, Italia, Croacia. O puede cambiar, es sólo una idea. Intentaremos fluir hacia donde el sentir nos vaya llevando. Y confiando… en el sentir, en la intuición, en que todo va saliendo y las piezas se van encajando como en un Tetris. Confiando en la magia del viaje, que deja de lado las casualidades, para reunirnos con las personas, los lugares y los aprendizajes adecuados.

Infinitamente agradecidxs de quienes nos acompañan, desde allá y desde acá, y nos ayudan a hacer nuestro viaje posible. Convencida de que si nosotrxs podemos cumplir nuestro viaje, nuestro sueño, entonces todxs podemos lograr lo que nos propongamos. Y es que cumpliendo sueños – y animando a ir tras los de cada quien, vibrando y multiplicando buenas energías, y hermanándonos y sintiendo nuevas familias a lo largo del camino, está siendo nuestra forma de aportar a ese mundo mejor que salimos a descubrir.

Allá vamos por un poco más…

 

Lucrecia y Fede en Valizas, Uruguay

Lucre y Fede en Valizas, Uruguay

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